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Por: (*) Mayra Lily Cerró
Fotos: Luis Laya
En pleno centro de la capital venezolana, específicamente en el Barrio Alberto Ravell en la parroquia Altagracia, funciona el taller de calzado “Cooperativa Calzamar”; propiedad de una familia que ha luchado sin parar hasta ver cristalizado este sueño.
María Bastardo, socia y presidenta de la cooperativa, nos recibió en su acogedor taller de la esquina del Puente de Miraflores, a dónde llegamos después de bajar y subir unas escaleras bien empinadas. En el sitio, se escucha el ruido de los carros que pasan por el puente, porque justamente el taller está debajo de esta infraestructura.
La Cooperativa Calzamar fue creada en octubre del año 2006, pero la señora María y su esposo César trabajan en la elaboración de calzados desde hace más de 20 años. En total, son 8 los socios de esta empresa, los cuales son una familia. Estos venezolanos con empeño y mucho trabajo han levantado esta sociedad.
Hablar con María es bien agradable; se nota su humildad y sencillez. Nos relata que la instalación de esta cooperativa “ha sido un proceso lento pero seguro; nosotros empezamos cosiendo, y no lo veíamos como negocio, esa idea surgió después y poco a poco ha ido creciendo”.
A pesar de que María Bastardo tiene una decena de operaciones en su cuerpo por presentar diferentes patologías, esto no le ha impedido lograr lo que se ha propuesto. Dice que el principio fue duro pero han surgido y eso la tiene muy feliz.
Esta mujer tiene cinco hijos, cuatro de ellos varones y una hembra, quienes la han apoyado y ayudado a sacar adelante esta cooperativa, la cual tiene un contrato de exclusividad de elaboración de calzado para la empresa Inglese.
De empleados a dueños
La señora María Bastardo y su esposo se ganaban la vida cosiendo zapatos a grandes empresas que elaboraban zapatos y sandalias; la idea de contar con su propio taller se lo debe al señor Vicente Inglese, quien siempre le decía que montara su propio negocio y no dependiera de nadie. “Yo nunca me imaginé que el me lo decía por mi bien, sino para fastidiar, y hoy por hoy le doy gracias por haberme metido esa idea en la cabeza” acotó Bastardo.
Banmujer apoyando al microempresario
Debido a que Bastardo necesitaba máquinas especiales para la elaboración de zapatos, una amiga le sugirió que acudiera al Banco de Desarrollo de la Mujer (Banmujer) a solicitar un crédito para poder adquirir los implementos necesarios.
“Estaba muy nerviosa cuando acudí a Banmujer a solicitar el crédito, pero con mucha fe de que podía lograrlo, el crédito inicial que me dieron fue de 20 mil Bs fuertes y ya los cancele”.
Este mismo ente gubernamental refirió a la Cooperativa Calzamar al Fondo de Crédito Industrial (Foncrei), ya que necesita más capital para continuar expandiendo el negocio.
Calzados de todo tipo
Cooperativa Calzamar es especialista en la fabricación de calzados para hombres; sin embargo, hace poco introdujo una línea para mujeres. Calzados tipo causal, deportivo y vestir formal son los modelos que fabrican de manera exclusiva para la empresa Inglese.
La producción mensual de esta pujante cooperativa de zapatos es de 6 mil pares, cuyos precios varían. El costo neto del modelo más económico es de 104 Bs. F y el más costoso 227 Bs. F.
La materia prima para la fabricación del calzado puede depender del modelo, algunos son de materiales nacionales y otros importados.
Esperando un nuevo taller
La Cooperativa Calzamar tiene dos sedes, una ubicada debajo del Puente de Miraflores y otra en la Yaguara, en un galpón. El primero fue inicialmente un taller de costura propiedad de un hijastro de la señora María y la segunda instalación es propiedad de la empresa Calzados Inglese, pero en vista del contrato de exclusividad que hicieron fue traspasado a la cooperativa para la fabricación de zapatos.
En la Yaguara está la mayor producción de calzados de la Cooperativa Calzamar, pero están a la espera de la entrega de unas máquinas para poder incorporar a otras empleadas y de esta forma mudarse al taller que estará ubicado en Catia.
Pasos para la elaboración del calzado
El primer paso es hacer el modelo, luego pasa por los cortadores de la tela, posteriormente se realiza la costura de la misma, después el contrafuerte del zapato, seguidamente se efectúan las punteras, luego van a la moldura, sueletero y el antepenúltimo paso es hornear el zapato para darle la consistencia tanto a la suela como al cuero como tal; por último, se realiza la costura alrededor de la suela.
Cada proceso se realiza con detenimiento para que el producto final sea de calidad; el tiempo que se lleva la elaboración de un par de zapatos es de una semana aproximadamente.
No es necesario ser rica
María Bastardo expresa que “yo no quiero ser rica, yo simplemente quiero tener las cosas para vivir bien, sentarme a comer tranquila y poder estar en paz”. Con las ganancias recibidas el año pasado está realizando algunas reparaciones a su casa ubicada en el mismo barrio donde se encuentra el primer taller de calzado. Afirma que sólo desea tener para comer y poder brindarle a su familia una vida cómoda. “Hemos mejorado nuestra calidad de vida gracias a la Cooperativa Calzamar; estoy muy agradecida con el Gobierno y con el Presidente Chávez por acordarse de los pobres y brindarnos herramientas para salir adelante”.
Así mismo, agradeció la confianza de su familia: “Sin el apoyo de mi esposo y de mis hijos no hubiese podido salir adelante”, concluyó.
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