2 de junio de 2005
POSADA CARRILES Y LA LUMPEMBURGUESÍA MUNDIAL
Es evidente que el terrorista de Estado cubano-estadounidense Luis
Posada Carriles no será extraditado a Venezuela. Es evidente,
porque su extradición supondría la existencia de un Estado de
derecho dentro de los Estados Unidos de América, lo que no es el
caso.
Lo que existe en la Unión Americana es un Estado gángsteril que
descansa sobre los estratos más reaccionarios de una
lumpenburguesía mundial y que apenas la semana pasada tuvo que ser
frenado en una nueva intentona conspirativa en Venezuela, contra el
Presidente Hugo Chávez.
La batalla por la extradición de Posada Carriles es una batalla que
se lleva a cabo en el frente del poder intangible o soft power de
la sociedad internacional, es decir, la opinión pública mundial y
la credibilidad y autoridad moral de los actores políticos
globales. Es una batalla, en la cual los gobiernos de Cuba y
Venezuela descubrieron tempranamente el talón de Aquiles de
Washington, factor que llevó a la decisión de aprovecharlo en bien
de las causas populares, democráticas y bolivarianas.
Ambos gobiernos, apoyados por sectores críticos, movilizaron sus
fuerzas en una ofensiva relámpago. Cientos de miles de cubanos en
la calle, declaraciones, revelaciones informativas y demandas
mediáticas directas de ambos Presidentes, la recaudación de firmas
en Venezuela y el encuentro internacional "Contra el Terrorismo,
por la Verdad y la Justicia", el 2 y 3 de junio, en La Habana, son
parte de esta ofensiva.
La movilización está teniendo efecto y terminará en una derrota
táctica de Washington. No solo de Washington, sino también de su
aparato intervencionista que maneja la ofensiva estratégica contra
el bolivarianismo en el hemisferio, desde el terrorista de Estado
Álvaro Uribe en Colombia hasta el nuevo pelele monroeísta de
Washington en la Organización de los Estados Americanos (OEA), José
Miguel Insulza y los genocidas de la Operación Cóndor. La derrota
táctica de Washington es segura; pero por su naturaleza táctica es
pasajera y el respiro para las fuerzas democráticas será
temporal.
Gente como Posada-Carrilles o Orlando Bosch son imprescindibles
para todo Estado gángsteril, porque todo Estado gángsteril requiere
de especialistas de la guerra sucia, como son los torturadores, los
terroristas que colocan bombas y los miembros de los Escuadrones de
Muerte, que matan por encargo.
Después del asesinato del Presidente John F. Kennedy, el presidente
estadounidense en funciones, Lyndon B. Johnson expresó -tal como lo
registra el "Church Report"- su sorpresa sobre la "murder
incorporation" que Kennedy había operado en el Caribe. Pero el
"sindicato de asesinos políticos" de Kennedy no estaba limitado al
Caribe, sino que funcionaba al mismo tiempo en Colombia, en
Venezuela, en Vietnam y en Africa. Era una Internacional
Terrorista, semejante en muchos aspectos a la actual de Bush,
porque era un requisito funcional indispensable del imperio para
garantizar sus intereses globales.
Es poco conocido que dentro de las fuerzas invasoras de Playa Girón
había formaciones especiales cuya tarea consistiría en "limpiar"
las "zonas liberadas" por los mercenarios. Al estilo de los
SD-Einsatzgruppen de los Nazis (grupos de tarea) en las "zonas
liberadas" por el ejército de Hitler en la Unión Soviética, esos
Escuadrones de Muerte iban a "limpiar" a Cuba de todos los
simpatizantes y cuadros de la Revolución, tal como iban a hacer las
unidades operativas de la DISIP venezolana después del golpe contra
Chávez en el 2002, o como hacen hoy día los terroristas
paramilitares de Uribe en Colombia.
Por la trayectoria y el doble perfil de Posada, ser terrorista
consumado y comisario político al mismo tiempo, es evidente que
nunca fue un simple peón en los aparatos de guerra sucia de
Washington, sino que probablemente haya sido uno de los líderes de
esas unidades especiales de aniquilación.
Todo esto, sin embargo, se está volviendo secundario. Aunque Posada
sea ahora, por un momento, el foco de la atención mundial y aunque
sea un problema mediático para el imperio, es, en el fondo, un
relicto del pasado: un delincuente de la "guerra por los caminos
del mundo".
Una nueva generación de terroristas del Estado está realizando las
torturas, desapariciones forzadas y asesinatos políticos "por los
caminos del mundo", sin las cuales el capitalismo imperial no puede
existir.
Nuevos ejecutores, nuevos gerentes, nuevas "máscaras personales" de
la férrea lógica económica de la Lumpen-burguesia mundial y sus
interminables guerras imperialistas.
Solo cuando esa clase desaparezca del mundo, desaparecerán sus
"perros de guardia", como los Posadas y los Uribes. !Este es el
frente de guerra estratégico, donde tienen que ser derrotados!
HEINZ DIETERICH