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Caracas, 23 de noviembre de 2008

23 de enero de 2008
Superintendente Vielma Mora
Parroquia 23 de Enero: Bastión de los movimientos de izquierda
En medio de las celebraciones por la conmemoración de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la primera autoridad del Seniat calificó al populoso sector como elemento de expresión social y política desde la década de los 60
La parroquia 23 de Enero es el gran bastión de los movimientos de izquierda desde los años 60 hasta nuestros días, expresó el superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), José Gregorio Vielma Mora.

Así lo manifestó el superintendente en la Plaza Bolívar de esta parroquia durante su discurso como orador de orden de los actos conmemorativos del 23 de enero de 1958, cuando se derrocó la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

Refirió que esta parroquia la erigió Pérez Jiménez y le colocó el nombre de 2 de Diciembre para hacerla un baluarte de la burguesía, “pero después de la huida del tirano, cambio su nombre a 23 de Enero, símbolo del poder revolucionario en Venezuela”.

“A merced de las oscuras maniobras de los gobiernos bipartidistas, la marginalidad creció, destruyeron el país, fortalecieron el éxodo del campesino hacia las ciudades más importantes de la nación, lo que fue el origen de la miseria que creció en Caracas”, dijo.

Señaló que durante 40 años esta parroquia siempre fue considerada como zona roja, bastión de la izquierda, “porque sus nobles habitantes son batalladores en contra de la injusticia y su capacidad de convocatoria y colaboración está fuera de todo nivel de entendimiento de las oligarquías que están acostumbradas al tráfico de las influencias”

Vielma Mora destacó que son innumerables las historias de sacrificio patriótico de esta parroquia.

“Intentaron callar las potentes voces de estos revolucionarios y constructores de la verdadera libertad socialista”, afirmó.

Indicó que en la década de los 60, cuando las guerrillas izquierdistas y el pueblo luchaban contra la seudemocracia, protegida por el imperialismo, fueron incontables los abusos perpetrados contra los habitantes del 23 de Enero.

“Y ni hablar del 27 de febrero de 1989; lo mismo que con el levantamiento heroico en armas del 4 de febrero del 92, “en la que participé junto con el comandante Hugo Chávez Frías para fortalecer el estado de derecho en Venezuela”, apuntó.

“El 23 de Enero fue nuevamente ultrajada, humillada, atacada, saqueada; sus hogares invadidos y nuevamente se cundieron de sangre, muerte y heridos los habitantes de esta parroquia que participaron en una justa causa del 4 de febrero”, aseveró.

“Todavía sigue la revolución, los constructores de sociedades trabajando para fortalecer la revolución”, subrayó.

Recordó también que estos constructores participaron el 27 de noviembre de 1992 para poner a la orden sus ideas y acciones al rescate de la igualdad del pueblo oprimido.

“No podemos olvidar el golpe de Estado de abril de 2002 y el paro petrolero entre ese año y 2003, momentos en que la parroquia 23 de Enero mantuvo vivo el espíritu de lucha antiimperialista y antioligarquía”, recordó.

“Buscaron, ante todo, fortalecer la dignidad del pueblo soberano, fortalecer la dignidad del pueblo soberano, buscar la igualdad y, ante todo, emancipar para buena lid el gentilicio del 23 de Enero, actividad que se ha llevado a cabo con suma inteligencia, utilizando medios alternativos y muchos otros que van fortaleciendo todo lo que tiene que ver para formar la libertad en cada uno de los venezolanos”, enfatizó.

El 23 de Enero también siempre ha sido cuna de grandes agrupaciones sociales e igualmente de este sector han salido importantes personalidades del mundo cultural, científico y artístico que han contribuido a la forja de nuestra patria grande, mencionó.

“La experiencia revolucionaria de la parroquia 23 de Enero es larga, gracias al proceso revolucionario que avanza durante el socialismo del siglo XXI, mientras siga prendiendo, educándose y fortaleciéndose”, recalcó.

Asimismo, advirtió: “Solamente podremos edificar una sociedad más justa, más igualitaria y más próspera por medio de la mancomundiad, la hermandad y reconociendo en el prójimo las necesidades propias para poder salir adelante, porque sin el altruismo y el amor no se puede ser socialista”.

El 23 de enero de 1958, un movimiento cívico-militar derrocó al Gobierno de Marcos Pérez Jiménez, quien abandonaría el país con rumbo a República Dominicana, a bordo del avión presidencial la “Vaca Sagrada”.

Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo se lanzó a la calle y fue protagonista de múltiples manifestaciones.

Un momento clave que significó el inicio de la caída de la dictadura fue el fallido golpe de Estado del 1 de enero de 1958, encabezado por el coronel Hugo Trejo, junto con un grupo importante de oficiales, que evidenció el malestar dentro de la institución militar y la pérdida del control por parte de Pérez Jiménez del poder de las armas.

El hecho cumbre de estas acciones lo constituyó la realización de una huelga general, el 21 de enero de 1958, en la que convergieron los partidos, la Junta Patriótica, los estudiantes y sectores empresariales y culturales junto con las masas populares.

Ese mismo año nació el pacto de Punto Fijo, suscrito en la quinta del mismo nombre, perteneciente a Rafael Caldera (Copei), Jovito Villalba (URD) y Rómulo Betancourt (AD), dejando a un lado al Partido Comunista de Venezuela (PCV ) y otras agrupaciones.

La firma de ese acuerdo, que establecía “la alternatividad del poder”, representó el inicio de la democracia representativa, en la que sólo AD y Copei gobernaron al país por más de 40 años, tiempo durante el cual lo hundieron en la más lamentable miseria e iniciaron un periodo de persecución a la disidencia, reflejada en la izquierda.

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