21 de abril de 2006
ECOLOGÍA Personalidades de América Latina y del mundo también lo suscriben
Presidente Chávez firma manifiesto ambientalista en Curitiba
La invitación a la firma y presentación del Manifiesto de las
Américas, en el estado de Paraná, en Brasil, la hicieron el
Movimiento Sin Tierra y Vía Campesina
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela,
conjuntamente con el gobernador del estado de Paraná, Roberto
Requiao, firmó en el teatro Guaire de la ciudad de Curitiba, en
Brasil, el Manifiesto de las Américas, en defensa de la naturaleza
y del medio ambiente y por la conservación de la diversidad
biológica.
El documento, que también suscriben otras personalidades de Brasil
y de América Latina, entre quienes destacan el escritor uruguayo
Eduardo Galeano y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel,
fue iniciativa del Movimiento Sin Tierra (MST) y de La Vía
Campesina, organizaciones sociales que cursaron la invitación al
presidente Chávez para el acto que se realizó en el teatro Guaire
de la ciudad de Curitiba.
El Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) es una
articulación de campesinos que luchan por la tierra y por la
reforma agraria en Brasil. Según su sitio web “es un
movimiento de masas autónomo, al interior del movimiento sindical,
sin vinculaciones político-partidarias o religiosas”.
La Vía Campesina es un movimiento internacional que coordina
organizaciones campesinas, pequeños y medianos productores, mujeres
rurales, comunidades indígenas, gente sin tierra, jóvenes rurales y
trabajadores agrícolas migrantes. Se definen también como
defensores de los intereses básicos de sus miembros y como
“un movimiento autónomo, plural, independiente, sin ninguna
afiliación política, económica o de otro tipo”. Las
organizaciones que conforman La Vía Campesina vienen de 56 países
de Asia, África, Europa y el continente Americano, organizadas en
ocho regiones: Europa, Este y Sureste de Asia, Sur de Asia,
Norteamérica, Caribe, Centroamérica, Suramérica y África.
A continuación el texto del Manifiesto de las Américas:
Manifiesto de las Américas en Defensa de la Naturaleza y de la
Diversidad Biológica y Cultural
Vivimos en un sistema económico dominante que hace siglos se
propone explotar de forma ilimitada todos los ecosistemas y sus
recursos naturales. Esta estrategia trajo crecimiento económico. Lo
que fue llamado “desarrollo” por algunas naciones,
privilegió el consumo y el bienestar social de una parte muy
pequeña de la humanidad e infelizmente excluyó de las condiciones
mínimas de sobrevivencia a la gran mayoría de la humanidad.
El costo de ese sistema de explotación de la naturaleza y de las
personas, junto al consumismo desenfrenado, fue pagado con el
sacrificio de millones de trabajadores pobres, campesinos,
indígenas, pastores, pescadores, y otras personas pobres de la
sociedad, que entregan sus vidas cada día. También fue pagado con
la agresión permanente de la naturaleza, que continúa siendo
sistemáticamente devastada. La integridad y la diversidad de formas
de vida que son el sustento de la biodiversidad están
amenazadas.
Si la naturaleza de nuestro planeta está amenazada, con ella está
amenazada la propia vida humana. Hasta la “Evaluación
Ecosistémica del Milenio” hecha por la ONU y divulgada en
2005, reconoce que "las actividades humanas están cambiando
fundamentalmente y, en muchos casos de forma irreversible, la
diversidad de la vida en el planeta Tierra. Estas consecuencias van
a continuar acelerándose en el futuro". En este importante
reconocimiento de la crisis planetaria, es también fundamental
reconocer que no todas las actividades humanas son perjudiciales,
sino, especialmente, aquellas guiadas por la ambición de lucro de
las corporaciones transnacionales.
Por causa del dramatismo de esta situación, sentimos la necesidad
de afirmar alternativas que aseguren un futuro de esperanza para la
vida, para la humanidad e para la Tierra. Necesitamos pasar de una
sociedad de producción industrial, consumista e individualista, que
sacrifica los ecosistemas y penaliza a las personas, destruyendo la
socio-biodiversidad; para una sociedad de sustentación de toda la
vida, que se oriente por un modo socialmente justo y ecológicamente
sustentable de vivir, que cuide de la comunidad de vida y proteja
las bases físico-químicas y ecológicas que sustentan todos los
procesos vitales, incluidos los humanos.
Como habitantes del continente americano tenemos la conciencia de
nuestra responsabilidad universal. El futuro de la Tierra pasa
también por nosotros. Los países amazónicos y andinos, por ejemplo,
como Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y Brasil son
territorios megadiversos. No sólo por la presencia de riquísimos
ecosistemas, sino también por la presencia de muchos pueblos
indígenas, campesinos, cimarrones y otras comunidades locales, que
desde siglos y milenios supieron cohabitar entre la biodiversidad y
la sociodiversidad.
La selva amazónica presente en nuestros países representa un tercio
de las ambientes tropicales del mundo y abriga más de 50% de la
biodiversidad. En ella existen por lo menos 45.000 especies de
plantas, 1.800 especies de mariposas, 150 especies de murciélagos,
1.300 especies de peces de agua dulce, 163 especies de anfibios,
305 especies de serpientes, 311 especies de mamíferos e 1.000
especies de aves.
Por causa de esta riqueza, la América Latina está siendo objeto de
la codicia de los “neoliberales-globalcolonizadores” a
través de la acción insana de decenas de empresas transnacionales,
principalmente de los países del norte global. Ellas practican
ampliamente la biopiratería. Otrora era la carrera por el oro y la
plata, hoy es la carrera por los recursos genéticos, farmacológicos
y por los saberes tradicionales y locales, todos estratégicos para
el futuro de los negocios del mercado mundial. Y todavía quieren
imponernos leyes de patente y de protección a sus lucros
fantásticos.
Queremos hacer frente, de forma decisiva, a este proceso de
expoliación. Proponemos políticas consistentes que busquen:
1.- Conservar la diversidad biológica y cultural de nuestros
ecosistemas.
Se trata aquí de cuidar del conjunto de los organismos vivos en sus
hábitat y también de la interdependencia entre ellos dentro del
equilibrio dinámico, propio de cada región ecológica y de las
características singulares de las especies, así como de la
interacción social y ecológicamente sustentable de los pueblos que
viven en la región.
2.- Proponemos políticas articuladas que busquen garantizar la
integridad y la belleza de los ecosistemas y de los pueblos que
cuidan y dependen de ellos.
Eso implica el mantenimiento de las características que aseguran su
funcionamiento y mantienen la identidad del ser vivo y del conjunto
vivo, sea en su aspecto territorial, biológico, social, cultural,
paisajístico, histórico y monumental. La preservación de la
diversidad biológica y cultural, de la integridad y de la belleza
de los sistemas ecológicos ofrece sustentabilidad a las múltiples
funciones ambientales y a los beneficios que el ser humano obtiene
para sí y para las futuras generaciones. Entre otros: agua potable,
alimentos, medicinas, maderas, fibras, regulación del clima,
prevención de inundaciones y enfermedades. Al mismo tiempo
constituyen las bases del sustento de la recreación, de la estética
y de la espiritualidad, así como el suporte de la conformación del
suelo, la fotosíntesis y el ciclo de nutrientes, entre otras
funciones vitales para el sustento de toda la humanidad.
3.- Nos oponemos resueltamente a la introducción de especies
exóticas, inadecuadas a nuestros ecosistemas.
Como acontece en muchos biomas con la introducción de plantaciones
homogéneas, industriales, de eucalipto, pino, etc., que destruyen
los ecosistemas naturales y provocan fuertes impactos sociales a
los pueblos que moran en esas áreas, se llevan el lucro, los
dólares, la celulosa, el carbón, agua extraída; y dejan la
degradación y la pobreza.
4.- Nos oponemos resueltamente a la introducción de organismos
transgénicos en el ambiente.
No es aceptable la introducción de OGM, sea en la agricultura, en
las plantaciones, en la pecuaria o cualquier otro cultivo en el
medio ambiente, pues además de no ser necesarios, no sirven para
nada, a no ser para el lucro de unas pocas empresas
transnacionales. Traen riesgos potenciales a la salud de las
personas y generan modificaciones permanentes e irreversibles para
la naturaleza y a los ecosistemas. Nos oponemos enfáticamente a la
introducción de árboles transgénicos, que significan un peligro
todavía mayor debido, entre otras cosas, al hecho de que el polen
tiene la posibilidad de diseminación a lo largo de millares de
kilómetros, contaminando inevitablemente otras florestas,
incluyendo las florestas nativas, con multiplicación del impacto
sobre la flora, los insectos y otros componentes de la fauna,
afectando también el sustento de los pueblos indígenas, pescadores,
campesinos, cimarrones y otras comunidades locales.
5.- Combatimos decididamente las semillas
“Terminator” porque ellas atentan contra el sentido de
la vida.
Estamos contra la reproducción de ese tipo de semilla estéril, pues
se trata de una semilla suicida que busca beneficiar tan sólo a las
grandes empresas transnacionales controladoras de las semillas y
mantener a los agricultores bajo su dependencia.
6.- Nos oponemos a la tentativa del gobierno imperial de los
Estados Unidos y de sus empresas transnacionales.
Ambos desean imponer al tratado del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio
de las Américas); tratados bilaterales, llamados “TLC”
(Tratado de Libre Comercio); tratados de garantía de inversiones
extranjeras, o a través de acuerdos de cúpulas, tramados sin
ninguna participación popular en la Organización Mundial de
Comercio (OMC). Esos acuerdos colocan aun más en riesgo nuestra
naturaleza, nuestra agricultura, nuestros servicios y las
condiciones de vida de nuestra población, pues priorizan apenas los
intereses y la garantía del lucro.
7.- Manifestamos nuestro apoyo y la necesidad de reconocer a los
pueblos y comunidades que durante siglos y milenios han
desarrollado la biodiversidad agrícola.
Reconocemos a las comunidades que a través de la adaptación y
creación de semillas constituyen las bases de toda la agricultura y
alimentación de la humanidad. Para mantener esas bases de
sustentación y esa enorme riqueza de biodiversidad agrícola y
alimentaria, es preciso reconocer y afirmar los derechos de los
campesinos, indígenas, pastores, pescadores, cimarrones, a la
tierra, al territorio y a los recursos naturales, para que puedan
proseguir esa tarea crucial de conservación de las semillas
criollas y nativas, que sólo pueden ser multiplicadas a nivel local
y diverso.
Combatimos aquellas empresas que buscan el control sobre las
semillas, contra toda la tradición de los pueblos que cuidaron y
cuidan celosamente de las semillas y siempre las conservarán como
fuente de vida que jamás debe transformarse en mercancía.
En fin, exteriorizamos nuestro deseo de que estos propósitos
redunden en beneficio para nuestros pueblos, garanticen la
soberanía alimentaria, o sea, el derecho que todos, y cada pueblo
tiene de producir su propio alimento, en condiciones saludables y
socialmente justas y en equilibrio con la naturaleza. Defendemos a
aquellos que trabajan en el campo, nuestros agricultores y
campesinos. Defendemos su derecho a vivir en el modo campesino para
así garantizar el sustento de nuestras poblaciones. Ese modo de
producción contribuye decisivamente a dar sustentabilidad a nuestro
planeta, con desarrollo integral, imprescindible para garantizar el
futuro de la humanidad.
Día 20 de abril de 2006.
De Curitiba, capital del estado de Paraná, construyendo una América
libre de transgénicos y de agresiones al medio ambiente.
1. Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de
Venezuela
2. Roberto Requião, Gobernador del estado de Paraná - Brasil
3. Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz –
Argentina
4. Eduardo Galeano, escritor – Uruguay
5. Peter Rosset, Phd. en soberanía alimentaria - Estados Unidos
6. Pat Mooney, Grupo ETC, especialista en el estudio de las
consecuencias de los OGM y nuevas tecnologías - Canadá
7. Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC - México
8. Noam Chomsky, lingüista, MIT - Estados Unidos
9. Atilio Borón, científico social, Clacso - Argentina
10. Violeta Menjívar, prefecta de San Salvador - El Salvador
11. Chamille Chalmers, Campaña Jubileo Sur - Haití
12. Ramón Grosfoguel - Puerto Rico
13. Doris Gutiérrez, diputada al Congresso Nacional - Honduras.
14. Mónica Baltodano, ex-comandante Sandinista - Nicaragua
15. Ernesto Cardenal, poeta, sacerdote y ex-ministro de Educación -
Nicaragua
16. Gioconda Belli, poetisa - Nicaragua
17. Raúl Suárez, pastor Baptista y diputado a la Asamblea del Poder
Popular - Cuba
18. Miguel Altieri, Phd. en agroecología, Univ. California -
Chile
19. Fernando Lugo, obispo católico - Paraguay
20. Blanca Chancoso, Confederación de Naciones Indígenas CONAIE
– Ecuador
21. Hebe de Bonafini, Madres de Plaza de Mayo – Argentina
22. Aníbal Quijano, científico social - Perú
23. Leonardo Boff, escritor y teólogo – Brasil
24. Beth Carvalho – compositora e cantora - Brasil
25. Don Pedro Casaldaliga, obispo y poeta – Brasil
26. Dom Ladislau Biernaski, obispo - Brasil
27. Monja Coen, Monja primaz de la comunidad Zen Budista en
Brasil
28. João Pedro Stedile, MST y de la Vía Campesina - Brasil
29. Temístocles Marcelos Netto, Secret. Nac. Medio Ambiente de la
CUT - Brasil
30. Leticia Sabatela, actriz, Movimento Derechos Humanos de
artistas brasileños - Brasil
31. Nalu Farías – Marcha Mundial de las Mujeres –
Brasil
32. Pedro Ivo Batista – Red Brasileña de Eco-Socialismo -
Brasil
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