El presidente de Ecuador, Rafael Correa, hizo un llamado a la comunidad internacional para que obligue al gobierno colombiano a no exportar su guerra civil y a evitar que se "desborde" a los vecinos, durante una rueda de prensa ofrecida en Madrid en el marco de una visita oficial que realiza a ese país europeo.
"Es un foco de inestabilidad tremenda (la guerra) y debe, ahí sí, tener presencia la comunidad internacional para obligar a dicho gobierno a no exportar ese conflicto y a no involucrar ilegítimanente a los países vecinos en el Plan Colombia y en su posición militarista para tratar de resolver ese conflicto", pidió.
"Es problema de ellos si quieren matarse entre hermanos, pero tiene que garantizar (Colombia) que ese conflicto no se desborde a países vecinos", agregó.
Para Correa, el problema en la región no es ninguno de los cinco países con los que Colombia comparte frontera sino la misma Colombia, que es la que alberga fenómenos sociales como el narcotráfico, el paramilitarismo y es cuna de varias guerrillas.
"El problema en América Latina no es Ecuador, no es Perú, no es Brasil, no es Venezuela, no es Panamá, los países fronterizos con Colombia, con dolor les tengo que decir que el problema es Colombia. Ahí es donde está la guerrilla, el paramilitarismo, el narcotráfico, los cultivos de droga, la narcopolítica, la parapolítica", opinó el líder suramericano.
Reiteró que su país no limita con el Estado colombiano sino con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), por lo que se ha visto obligado a reforzar la seguridad en la frontera norte, pues deliberadamente, Colombia prácticamente no custodia este trecho.
"Esto es una política deliberada del gobierno colombiano. Tenemos trece guarniciones militares en la frontera norte, Colombia tiene apenas dos. Se ataca de norte a sur para que nosotros seamos los que tengamos que repeler a las FARC e involucrarnos ilegítimamente en un conflicto que no es nuestro", enfatizó.
Explicó que la guerra colombiana le cuesta anualmente a Ecuador la vida de decenas de campesinos y miembros de las fuerzas públicas.
Correa ofreció al gobierno del presidente conservador colombiano, Álvaro Uribe, ayuda para intentar resolver ese conflicto pero por vías pacíficas y no para generar "más muerte y más guerra".
"Quiero decirle a Colombia que cuente con nosotros para resolver ese conflicto que a todos nos duele, pero cuente con nosotros para una solución pacífica, para las acciones humanitarias, para la liberación de rehenes (de las FARC), jamás para más muerte y para más guerra", fustigó.
Correa desmintió nuevamente las acusaciones que Colombia en cuanto a supuestos vínculos del Gobierno ecuatoriano con las FARC.
En ese sentido, el presidente ecuatoriano aseguró que nunca ha conocido a ningún miembro de esa guerrilla y adelantó que el día que lo haga se encargará de publicarlo.
Colombia dice tener pruebas de los vínculos que el Gobierno de Correa mantiene con las FARC, basándose en documentos supuestamente hallados en el computador portátil de Raúl Reyes, ex jefe rebelde asesinado en el ataque militar del 1º de marzo.
Quito y Bogotá rompieron relaciones diplomáticas en marzo, cuando militares colombianos violaron la frontera de Ecuador y masacraron a más de 20 personas que se encontraban en un campamento provisional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) instalado en ese país.
Zapatero apoya a Correa
A pesar de las denuncias de Colombia, el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo estar seguro de que Ecuador no apoya al grupo insurgente colombiano de las FARC.
Casi al final de la conferencia de prensa, el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, dijo que si el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, asiste a la Cumbre Unión Europea-América Latina, que se celebrará a partir de este martes en Lima, seguramente sostendrán una conversación.
" No sé si el presidente Hugo Chávez irá a la cumbre de Lima pero si está, es bastante probable que tenga una conversación con él", dijo Zapatero, a sólo meses que el rey Juan Carlos de España mandara a callar a Chávez, lo cual originó un roce diplomático entre Madrid y Caracas.
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