Dictado por el Sapi
Beneficiarios de Bancos Comunales participan en taller de Marcas Colectivas
Productores Comunales beneficiarios de microcréditos otorgados por los Bancos Comunales, participaron en el Taller de Conformación de la Marca Colectiva, dictado por el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (Sapi)
La actividad, organizada por el Fondo de Desarrollo Microfinanciero (Fondemi), contó con la participación de Tania Rodríguez, Vicente Salazar y Jorge Santana, representantes del Proyecto Marcas Colectivas, quienes explicaron, a los beneficiarios de Bancos Comunales, cómo organizarse para obtener los beneficios de una marca y para trabajar en redes de producción que permitan responder a una alta demanda, cumpliendo con los más altos estándares de calidad.
El primer paso es agruparse en cooperativas de segundo grado (dos o más) y conocer las líneas de producción que existen en la comunidad para asociarlas. Sin embargo, los rubros diferentes también pueden identificarse bajo una misma marca.
En este sentido, afirmó Tania Rodríguez, "existen artesanos que ofrecen diversos productos dentro de un mismo sector, por ejemplo, en el artesanal, algunos se dedican a hacer muñecas de trapo, otros bebidas, orfebrería o bisutería y aunque son creaciones distintas, pueden tener todos la marca".
Posteriormente, deben crear un reglamento de uso, donde se especifique el producto, características y diseño con que debe contar la marca, incluyendo sus restricciones. Aquí se unifican criterios y se exponen las exigencias para la elaboración de los productos, quienes quieran llevar esta marca, deben trabajar cumpliendo con lo acordado por la comunidad.
Acto seguido, se conforma un comité de seguimiento y control, encargado de velar porque se cumpla todo lo acordado en dicho reglamento y de aplicar sanciones en casos que lo ameriten.
Entre los beneficios que proporciona la marca colectiva, indicó Vicente Salazar, se encuentran: identificación y recordación por parte de los consumidores; se reducen los costos para la adquisición de materia prima, por cuanto los pedidos se hacen en mayores cantidades; posibilidad de trascender el mercado nacional y participar en las ruedas de negocios; el Gobierno al aprobar la marca, avala que se trata de un producto de calidad, tal como se estipula en el reglamento de uso".
En cuanto a las participantes, Carmen Vargas, del Banco Comunal El Abirrío, agradeció el taller "esto es bastante productivo, algo que no conocíamos, pensábamos que sólo los grandes comerciantes podían tener una marca, pero ya sabemos que no, que las amas de casa, los estudiantes, personas de la tercera edad, podemos contar con una que nos identifique como venezolanos. Lo que nos han explicado hoy, estos conocimientos, son una luz más para seguir adelante con nuestros proyectos, para darnos a conocer y para que nos tomen en cuenta en todo el país".
Igualmente, Luisa Gil, de la Cooperativa Lanceros Bolivarianos afirmó que "esta es una experiencia completamente nueva para nosotros, hasta ahora sólo entregamos nuestros productos con un recibo, pero es cierto, no tenemos nada que nos identifique, con las marcas, sí podremos darnos a conocer en otros lados, incluso fuera del país".
La articulación del Fondemi con el SAPI, es otra de las acciones tomadas por la institución en el marco del Sistema de Acompañamiento Integral, para continuar fortaleciendo el trabajo y los procesos que realizan los voceros, voceras y beneficiarios de Bancos Comunales para mejorar su calidad de vida.
Prensa Fondemi