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Caracas, 6 de enero de 2009
2 de mayo de 2007
Jesús Farias, economista
Conducta del Consumidor se inclinará hacia la defensa del ingreso
La economía venezolana es de gran vitalidad; reservas internacionales son elevadas, hay aumento del empleo y descenso del desempleo
Por: Alba Rengifo (*)

Ante el anuncio del Ejecutivo Nacional de reconvertir la moneda nacional para facilitar las operaciones financieras del país, han surgido algunas inquietudes en la población que, por pertinentes, deben ser despejadas a través de algunas apreciaciones especializadas.

Jesús Farias, es economista nacido en Caracas hace 41 años. Egresó del Alemania Hochschule Fûr Okonomic en 1987. Realizó estudios de post grados en Economía Internacional en la Universidad Central de Venezuela y Relaciones Económicas Internacionales en Alemania en el 2001. Este joven profesional expresó algunas opiniones en torno a este tema tan importante para toda la población venezolana.

¿En que medida la reconversión monetaria fortalecerá la economía?
“La economía nacional atraviesa actualmente una fase de creciente vitalidad, donde los medios de producción han venido aumentando durante trece trimestres consecutivos. Las reservas internacionales se encuentran en un nivel bastante elevado, hay por lo tanto excedente con las transacciones del resto del mundo; aumento en los niveles de empleo y descenso de la desocupación”.

Para Farias, la situación financiera del país refleja también una estabilidad bastante considerada, lo cual, advierte, son también parámetros macroeconómicos que revelan fortaleza de la economía venezolana.

Por otra parte, con una reconversión se pone en práctica una medida, mediante la cual los billetes, los precios y los ingresos que perciben todos los venezolanos, las personas jurídicas, los consumidores y las personas comunes y corrientes, van a experimentar un cambio.

“El cambio consiste en que todas las denominaciones monetarias van a ser divididas entre mil (1.000) es decir, que esa coma ante decimales, ceros o decimales mayores que cero, va a ser corrida tres dígitos hacia la izquierda. El ejemplo clásico es que 1.000 bolívares, serán, después de la reconversión monetaria, un bolívar (1,00 bolívar fuerte)”.

Esta situación en sí, explica, es una medida neutra, desde todo punto de vista de los ingresos y de la inflación entre otras. Ahora bien, esa medida acompañada con otra serie de estrategias, si va a tener impactos importantes en la economía y en sus diferentes ámbitos. También en el comportamiento de los consumidores y de las personas comunes”.

¿Cuáles son esas estrategias?
“Esta política de reconversión va a estar acompañada por una estrategia que ya está en marcha y se irá profundizando con esfuerzos significativos para desarrollar el aparato productivo nacional, tanto de la industria petrolera, aguas abajo, así como las nuevas áreas de producción de alimentos y procesamiento de la materia prima, empresas que ahora cuentan con el apoyo del Estado en su desarrollo y que comienzan a normalizar su ritmo.

En lo que se refiere a los servicios, se han experimentado cambios significativos que se irán profundizando en el área del turismo, una de las más importantes. Por supuesto que todo esto fortalece la economía”.

Valor real de la moneda debe ser defendido por los consumidores
Este economista estima que a lo anteriormente expuesto se debe agregar el hecho de que ahora tenemos una moneda nominalmente más fuerte, es decir, que menor cantidad de dinero refleja la misma capacidad de compra que una de mayor cantidad de dinero viejo de lo que es el bolívar actual y, a partir del 1° de enero de 2008., será el bolívar viejo en relación al bolívar fuerte.

“Esto generará un impacto psicológico que repercute positivamente en la conducta del consumidor y de los venezolanos, que tendrán una mayor tendencia a defender el ingreso, a combatir la especulación, y una mayor inclinación a defender ese valor real del bolívar, para que no se deteriore. Cualquier inflación se va a traducir en un aumento que va a ser más tangible en los precios y en la pérdida del ingreso”.

Venezolanos pueden combatir la inflación y la especulación
Por otra parte, la lucha contra la inflación va a ser reforzada por una conducta más consciente y más comprometida de los consumidores en función de la defensa de sus intereses.

“Sabemos que una parte de la inflación de la cual adolece o padece la economía y los ciudadanos venezolanos, tiene que ver con las estructuras del mercado nacional, caracterizado por roscas, monopolios, posiciones de dominios y grupos económicos que imponen precios exorbitantes para aumentar una conducta desaforada y amasar enormes ganancias. Esta medida, por supuesto, no es una panacea, pero sí hace un servicio importante en la toma de conciencia para defenderse contra esas roscas”.

Farias está convencido que los consumidores van a hacer un esfuerzo significativo, mayor que el que están haciendo en la actualidad, para combatir esas roscas, es decir, que combatir esa situación equivale a impedir que los precios aumenten, que el pueblo presione para que se diversifique la economía, mientras que en lo que se refiere a las políticas públicas, el Estado deberá activarse para que se pueda desarrollar la economía de una manera más fluida. Y esto es muy importante.

“La fortaleza de la economía tiene que ver, tanto con la inflación como también con los niveles de desarrollo, con la diversidad, con la competitividad y con la transparencia que exista en el mercado. En un mercado donde exista una rosca hay un grupo de personas que se apoderan del mercado e imponen precios mediante los cuales se produce una enorme transferencia de recursos. Ellos ponen precios más altos y los que pagan los precios tienen que desembolsar recursos superiores. Por supuesto los que pagan dejan de obtener mayor cantidad de bienes y servicios y los que están recibiendo dinero a cambio de su mercancía están recibiendo más.

Por eso, es que esto hay que eliminarlo y seguramente habrá muchas políticas para apartarlas pero sin esa participación del pueblo no va ser posible. Porque precisamente la participación se sensibiliza cuando la gente observa, de una forma más tangible, como su ingreso pierde valor cada vez que hay aumento de precios y buena parte de ese aumento de precios se explica por esas deformaciones que hay en el mercado interno.

Esta es una situación que no podemos perder de vista y no es que la reconversión monetaria conduce a eso, sino que contribuye a eso por medio de la fortaleza de la economía”.

La reconversión se complementa con estrategias
“Hay otras dos cosas más: Primero que esta medida no está sola, sino que se toma de una manera consciente o acompañada de estrategias y estas estrategias van a tener que profundizarse. Esa reconversión monetaria que, necesariamente tiene que estar complementada por las otras, conduce al fortalecimiento de la economía porque se impone una autodisciplina. Si no se toman esas medidas la reconversión se cae, porque la fortaleza de una moneda depende de lo fuerte de la economía.

Las estrategias están estrechamente articuladas, sin una no funciona la otra, y de esa manera se va conduciendo al país a una situación de mayor fortaleza, la cual radica en los niveles de modernidad de la economía. La reconversión monetaria es un cambio en la escala de medición de las expresiones monetarias. A través de ella se hace un aporte importante, no tanto al aparato productivo como tal, sino a la conducta de los venezolanos.

Aquí estamos hablando de un sistema democrático con creciente participación de la gente, además con la posibilidad de acceder a la información para que puedan entenderla. Además, esa información tiene que ver con el diseño y ejecución del presupuesto que está expresado en bolívares y en montos que mucha gente ni siquiera maneja. De allí que reducir esos montos en dimensiones que se puedan cuantificar, internalizar y comprender, estimula una participación consciente y razonable de todos los actores de la sociedad.

Esta circunstancia no tiene que ver con el aparato productivo, pero si efectivamente, con el comportamiento de los venezolanos a partir de este cambio y de cómo redunda esto positivamente. Y es obvio; un mayor nivel de participación también es positivo para el fortalecimiento de la economía, que estamos tratando de desarrollar con un contenido social distinto.

¿Qué situación económica obliga al gobierno a tomar esta medida?
“Básicamente la inflación acumulada por muchos años que ha hecho que los precios aumenten y las expresiones monetarias de los precios y los ingresos prácticamente se ubique en niveles exorbitantes.

Eso por supuesto obliga a que la gente tenga la necesidad de portar una cantidad de billetes de alta denominación. Eso hace menos transparentes las operaciones bancarias e incrementa todo tipo de operaciones en el ámbito financiero. Además hace menos transparente la ejecución y evaluación de los planes presupuestarios tanto del gobierno como de cualquier otro tipo de empresa que haya que auditar”.

A su juicio las economías funcionan mucho mejor y de forma más estable, dinámica y equilibrada, cuando los términos de medición del valor, dinero y todo lo que tenga que ver con la moneda son mucho más manejables.

“Las reconversiones monetarias se acostumbran hacer en momentos fundamentales: Cuando la economía se encuentra en una situación de hiperinflación, que no es nuestro caso. Nuestra inflación cerró en 17 por ciento, la cual es bastante manejable. En segundo lugar, cuando se hace incómodo manejar montos que no permiten un flujo dinámico de las operaciones de compra venta, porque las cifras se pierden de vista. Se trata de facilitar las transacciones donde participa el dinero, porque este es un medio de pago.

Y en tercer lugar, por medio del dinero se puede proceder al ahorro, que es un medio a través del cual uno puede asegurar y planificar el futuro. Si la economía está afectada por la inflación, el ahorro se desestimula. Nadie va a guardar el dinero en el banco para que se disuelva nada más por el hecho de que transcurre el tiempo. Entonces, la reconversión monetaria se hace no solamente en ese sentido para disminuir los parámetros de medición o el valor, sino también para contener la inflación”.

¿Cómo afectará la reconversión a los salarios, precios, pensiones y jubilaciones?
“Esto es neutro. Eso permanecerá exactamente igual porque absolutamente todas las expresiones monetarias, billetes, precios y todos los ingresos que se obtienen en la sociedad, pensiones, salarios y absolutamente todo, van a experimentar la misma operación. Es decir, hay que dividir tres dígitos entre 1.000, entonces al dividir todo entre mil, un denominador común, todo se mantiene igual”.

¿Cómo redondear las cantidades cuándo se trata de decimales?
“La Ley establece que las expresiones monetarias van a tener dos dígitos después de la coma, es decir, que podemos ir de cantidades que van de 1 céntimo a 99 céntimos. Cuando uno hace el redondeo, que es dividir entre 1.000 puede darse una situación, y de hecho se va a dar muy frecuentemente, en la cual, por ejemplo, 1.323 bolívares entre 1.000 da igual a 1,323 y aunque la ley establece que puede haber dos dígitos después de la coma, pero aquí hay tres; el redondeo está hecho para convertir esta cifra después de la coma de tres dígitos a dos dígitos y queda entonces 1,322. Porque la milésima, el tercer dígito, está por debajo de cinco (5). Si fuese 5 o más de cinco se redondearía hacia arriba y sería 1,33”.

Farias aclara que el redondeo no afecta a los consumidores porque en algunos se redondeará hacia arriba o en otros casos hacia abajo, y la Ley de las probabilidades nos dice que no es posible que toda la gente salga afectada por el redondeo.

¿Cuáles otras medidas utilizará el Estado junto a la reconversión para disminuir la inflación?
“En primer lugar mantener la política cambiaria. Además de la estabilidad en la Tasa de Cambio, donde la devaluación es un elemento inflacionario por excelencia. También está el fortalecimiento de la economía, y en este aspecto la solidez de la moneda venezolana tiene que ver con la fortaleza de los recursos. La movilización popular, la organización del pueblo para velar porque se mantengan los parámetros que se hayan establecidos en la Ley.

La idea es que no haya redondeos hacia arriba. Que no haya especulación. Que no se aproveche la gente de esta situación para inflar los precios. Por otra parte, habrá una política fiscal cada vez más sólida que se oriente hacia la transparencia y una mayor disciplina”.

(*) arengifo@minci.gob.ve
Alba Rengifo
Foto: Luis Laya
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